Fundación La Nou ha revelado a los y las ganadoras del concurso Sembrar Futur 2025-2026.
Dirigido a alumnado de centros educativos zonas rurales, este año la energía ha sido la protagonista de este concurso, estimulando así la reflexión sobre la necesidad de destacar soluciones que promuevan el diálogo, el compromiso con el territorio y el desarrollo sostenible.
Galardones concurso Sembrar Futur 2025-2026
El jurado ha determinado galardonar los siguientes trabajos presentados, por su «visibilización de los valores rurales, para mostrar modelos rurales que mejoran la calidad de vida y por el compromiso con el territorio. Se trata de ejemplos inspiradores de cómo la juventud de los pueblos es consciente de los retos a los cuales se enfrenta y tiene las herramientas y el entusiasmo para llevar adelante sus proyectos de vida en el medio rural».
- Modalidad de bachiller y ciclos formativos de grado medio y superior
El proyecto “Placas fotovoltaicas” presentado por el IES Nº 1 de Requena ha obtenido el primer premio. En el trabajo se refleja el proceso de investigación y aproximación hacia una realidad que viven numerosos municipios de la ruralidad como es la implantación de parques e instalaciones energéticas de gran tamaño. A través de varias entrevistas han sacado conclusiones de las consecuencias y las alternativas a estas instalaciones.
- Modalidad de primaria
La propuesta ganadora es la del CRA Ribera Alta de Sant Joanet, titulada “Ronaldo Trampa”. A través del humor, el alumnado realiza una crítica satírica sobre el poder abusivo de algunos personajes políticos sobre los territorios del planeta. El estudiantado muestra como desde el diálogo y el pacifismo es posible convencer y persuadir a este tipo de personajes. Los proyectos gestionados por el estudiantado en su municipio con el acompañamiento de otros actores muestran que es posible gestionar los recursos de otra manera.
- Accésit
Además, el jurado ha determinado conceder un accésit a la propuesta “Biogás” presentada por otro grupo de alumnas del IES Nº1 de Requena en la modalidad de Bachiller y ciclos formativos de grado medio y superior.
Desde Sapiens Energia hemos colaborado con el concurso Sembrar Futur patrocinando uno de los premios, junto a otros patrocinadores como Caixa Popular, AEF y Heliotec Energía Renovable
Educación en energía: imprescindible para el futuro
La transición energética no se decide solo en despachos ni en grandes infraestructuras. Cada vez más, está tomando forma en los territorios, en los pueblos, en las aulas… y, sobre todo, en las ideas de quienes los habitan. En este contexto, la juventud rural está empezando a desempeñar un papel clave: no solo como heredera de un modelo energético más sostenible, sino como protagonista activa en su construcción.
La educación energética es una herramienta transformadora. Comprender cómo se produce y se consume la energía, qué impactos tiene en el entorno o qué alternativas existen permite a niños y jóvenes situarse en el mundo de una forma mucho más consciente. Y, a partir de ahí, empezar a imaginar —y construir— soluciones más justas y sostenibles.
Además, cuando este aprendizaje se desarrolla en contextos rurales, adquiere una dimensión aún más significativa. Los proyectos energéticos no son algo abstracto: forman parte del paisaje, de la economía local y, en muchos casos, del debate social cotidiano. Por eso, fomentar el conocimiento y la participación en estos entornos contribuye a generar comunidades más informadas, cohesionadas y capaces de tomar decisiones colectivas con mayor criterio.
Es aquí donde iniciativas de acompañamiento y formación cobran especial relevancia. Acercar la energía a las aulas, traducir conceptos complejos a un lenguaje accesible y conectar la teoría con la realidad del territorio como en el caso del concurso Sembrar Futur son pasos fundamentales para activar este potencial transformador.
No se trata solo de explicar qué es una comunidad energética o cómo funcionan las energías renovables, sino de abrir espacios donde los jóvenes puedan expresar sus inquietudes, plantear preguntas y explorar soluciones adaptadas a su entorno. En definitiva, de acompañarlos en el proceso de convertirse en agentes activos del cambio.
Este tipo de iniciativas contribuyen a algo más amplio: fortalecer el vínculo entre territorio, comunidad y energía. Porque la transición energética no será solo tecnológica, sino también social y cultural. Y en ese camino, la implicación de las nuevas generaciones resulta imprescindible.
Mirar hacia el futuro pasa, necesariamente, por escuchar a quienes lo habitarán. La juventud rural no solo tiene algo que decir: tiene mucho que aportar. Sus propuestas, su sensibilidad y su conexión con el entorno son una base sólida sobre la que construir modelos energéticos más equilibrados, inclusivos y sostenibles.
Invertir en su educación, en su participación y en su capacidad de decisión es, en realidad, invertir en un futuro mejor para todos. Un futuro que empieza hoy, en cada aula, en cada conversación y en cada pequeño paso hacia una mayor conciencia energética colectiva.

